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¿Cómo me protejo de los rayos UV?

¿Eres de las personas que usan el protector solar, sola y exclusivamente cuando van a la playa o a la piscina?

Esta información es para ti.

 

Para protegernos de los rayos UV correctamente debemos tener en cuenta distintos aspectos, las primeras medidas podríamos incluirlas dentro de la protección pasiva.

 

El siguiente nivel supone pasar a la acción con la aplicación de protectores solares dermatológicos de calidad y adecuados a nuestras necesidades.

 

Ambas líneas de actuación son complementarias y deben aplicarse conjuntamente si queremos evitar los riesgos que puede provocar una excesiva exposición al sol.

Protección pasiva

Se trata principalmente de evitar exponernos al sol en las horas en las que este se encuentra en su recorrido más alto. Esto es, principalmente entre las 12 y las 17 horas.
También es recomendable hacer uso de gorras y sombreros con protección UV, ropa adecuada para la exposición solar y gafas de sol. Con estos elementos evitaremos las consecuencias de una exposición prolongada de la cabeza, cara y los hombros, principalmente.

Protección activa

Por protección activa nos referimos a todos aquellos productos de uso tópico de acción protectora frente a la radiación solar. Gracias a sus componentes y su formulación, nos van proporcionar una ayuda eficaz para prevenir posibles efectos dañinos de una exposición excesiva al sol.
No debemos olvidar nunca que, a no ser que no pensemos salir de casa en todo el día, siempre es recomendable contar con la protección solar adecuada. Debe estar indicada para nuestro tipo de piel, a la actividad que vayamos a realizar y al tiempo que pensemos permanecer al aire libre.

Ten presente que para que los protectores resulten realmente efectivos es necesario aplicarlos con anticipación suficiente. Dependiendo del producto, tu tipo de piel y la actividad que vayas a realizar, este margen temporal puede oscilar entre los 15 a 20 minutos antes de la exposición solar.

Recuerda también que su efectividad tendrá una duración limitada en el tiempo, normalmente unas pocas horas. Por esta razón, será preciso repetir su aplicación si continuamos bajo exposición solar transcurrido este periodo, tantas veces como sea necesario.

 

  • Exposición directa al sol: replica cada 2 horas

  • Exposición indirecta al sol: replica cada 4 horas

Por ultimo…

La potencia de los rayos UV solares que llega a la superficie depende de varios factores, entre los que se encuentran:

Hora del día: los rayos UV son los más intensos durante las horas del mediodía, entre las 10:00 a.m. y las 5:00 p.m.

Temporada del año: los rayos UV son más potentes durante los meses de la primavera y el verano

Formación nubosa: el efecto de las nubes puede variar, pero es importante saber que los rayos UV pueden llegar al suelo, incluso en un día nublado.

Reflejo de las superficies: los rayos UV pueden rebotar en superficies como el agua, la arena, la nieve o pavimento, lo que lleva a un aumento en la exposición a los rayos UV.

Toma en cuenta estos factores para adaptar una protección adecuada a tu piel.

 

 

Ahora que las temperaturas comienzan a descender, es importante saber cómo va a afectar el frío a la piel y si podemos cuidarla de tal manera que minimicemos su impacto.

la humedad relativa del aire suele descender y el ambiente se vuelve más seco. Esto provoca que la piel se altere por efecto de la deshidratación. Lo observamos en nuestro rostro, con líneas más marcadas y descamación.

¿Qué produce el frío en la piel?

El frío adelgaza la capa córnea de la piel y la consecuencia visible es un efecto similar al de la piel seca. Esto es debido a que perdemos células con mayor facilidad, lo que produce excoriación e inflamación por las inclemencias temporales.

 

¿Qué hacer contra el frio en la piel?

Limpieza

Se deben realizar  lavados cortos y no muy intensos. El agua debe de estar siempre templada, para evitar que las oscilaciones de temperatura provoquen arañas vasculares por cambios en el calibre venoso por la vasodilatación.

Tras una ducha, por ejemplo, intentaremos secarnos de forma suave y aplicar un producto hidratante para fijar el agua que han recibido los poros abiertos de nuestra piel y conseguir una hidratación más duradera.

Hidratación

El frío provoca indirectamente un aumento de la sequedad de la piel.

La capa córnea que nos protege de los cambios de temperatura se debilita y requiere mayor regeneración celular. Por eso se recomienda, dependiendo de nuestra tipología de piel, un mínimo de 2-3 aplicaciones de emolientes hidratantes.

Además, necesitaremos productos que contengan nutrientes y vitamina C, y colágeno para ayudar a la regeneración celular de la capa basal de la piel.

Prestar atención a manos y labios

Es muy importante ser constante en la rutina de hidratación en manos y labios. Resulta habitual que, por el frio y el aire, suframos lesiones leves en los dedos. Debemos prestar mayor protección a las manos mediante hidratación extra y utilizando crema emoliente, para reducir el efecto de ardor y comezón que produce la vasoconstricción por el frío.

Fotoprotección

Aunque creamos que la radiación ultravioleta afecta solo en épocas de sol, se sabe que, precisamente porque nos descuidamos, en invierno el rostro y en especial los labios reciben mayor impacto.

No olvides que al igual que el sol, también el exceso de frio y aire afecta directamente la piel.

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