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El acné es una enfermedad inflamatoria crónica con alta prevalencia a nivel mundial. Aproximadamente un 80% de las personas lo sufren en algún momento, especialmente entre los 15-17 años.

En algunos casos puede persistir en edad adulta causando efectos psicológicos que pueden afectar a la calidad de vida del paciente.

Aunado a esto, los brotes de acné se están convirtiendo en algo más que frecuente en los adultos, y que según los expertos, también tienen mucho que ver con situaciones como el estrés, por lo que detrás de un componente hormonal en momentos concretos o más allá de tener la piel grasa, también los granos salen por un claro componente anímico, acompañado de otros factores como la contaminación, que contribuyen a que las pieles estén produciendo más grasa o sebo del que deberían.

 

Analizamos estas razones por las que puedes tener más brotes de acné y granitos y te proponemos algunas soluciones para ir directo al grano y combatir el acné.

¡El acné por estrés es real!

Cuando las cosas se ponen difíciles en el trabajo, en casa o en alguna situación estresante, esta situación puede causar acné. La relación entre los altos niveles de estrés y la gravedad del acné está demostrada científicamente.

¿Cómo puedo combatir el acné por estrés?

Si sufres acné por estrés, tienes que encontrar tu propia forma de mantener la calma: salir con los amigos, ir al gimnasio o, simplemente, alejarte de las pantallas. Dedícate el tiempo que necesites.

Así como tener una rigurosa rutina de limpieza y un tratamiento que te ayuden a acelerar la desaparición del acné, siempre con el visto bueno de tu dermatólg@.


¡La contaminación de las ciudades es una de las grandes amenazas que sufre tu piel!


Tras investigación científicas se ha determinado a la contaminación atmosférica, como una de las causas de los brotes, especialmente del acné en edad adulta.

Las diminutas partículas de polvo pueden atravesar la barrera protectora de la piel y causar problemas. Cuando van acompañadas de ozono y de otras sustancias contaminantes, provocan una reacción en cadena que comienza con la oxidación del sebo de la superficie de la piel.

Estas sustancias contaminantes cambian la composición del sebo y pueden causar una deficiencia de vitaminas C y E, dos antioxidantes naturales de la piel.

Estos ataques a la barrera cutánea provocan granos y problemas de piel que se manifiestan en forma de brillo excesivo, poros obstruidos, puntos negros y piel con tono apagado e irregular.

Consejos imprescindibles:

1.-Dedica tiempo a técnicas para controlar el estrés, como meditación.
2.-Usa un producto ligero no comedogénico con protección solar a diario.
3.-Limpia suavemente la piel dos veces al día con un agua micelar para pieles grasas.
4.-Pregunta a tu dermatolog@ sobre productos para el cuidado de la piel con texturas que protejan de los agentes contaminantes.

“Recuerda que cuidar tu piel no solo supone un cambio en el aspecto físico, sino también en el autoestima.”

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